ALCAÍNA & STEVE ART PROJECT

ALIEN CORPUS PARODOX

(Exposición colectiva en Villasonora 2018, comisariada por Alcaina & Steve Art Projects).

 

Uno de los mayores enigmas pendientes que más continúa intrigando a la humanidad es llegar a confirmar si estamos solos en el universo. Desde hace varias décadas, grandes expertos de la ciencia han apostado positivamente al respecto. Carl Sagan, por ejemplo, consideraba que existían millones de lugares ahí fuera, con moléculas gravitando por todas partes del espacio exterior. Por ese motivo, pensaba que sería increíble que no existiera inteligencia extraterrestre, a pesar de no contar todavía con firmes evidencias sobre el asunto. Por su parte, Stephen Hawking establecía la llegada de alienígenas nómadas de paso por la Tierra, o el hecho de que alguna civilización superior ya hubiese llegado a nuestro planeta y se hubiese marchado. Por tanto, ¿existe vida extraterrestre? ¿Hay vida en Marte, o más allá del planeta rojo?, como ya cantaba y se preguntaba David Bowie a principio de los años setenta del siglo veinte. Bueno, sí que existe. Probablemente vida inteligente y en una gran abundancia ¿Qué cómo estamos tan seguro en Alcaina & Steve Art Project de esta premisa? Nuestra respuesta se basa en el estado de la cuestión actual de disciplinas como la cosmología física, la astronomía o la astrobiología. El universo, tal y como lo vemos, es un lugar inabarcable, muy posiblemente de tamaño infinito. No será preciso entrar en disquisiciones metafísicas o científicas para intuir que la vida, aunque sea inconcebiblemente pequeña, tiene que producirse en alguna parte, sabiendo que en un universo infinito todo es posible, aunque sea en sus recovecos más remotos e inconmensurables. Por otra parte, hay que tener en consideración que la humanidad permanece aún en los inicios de su investigación cósmica y apenas ha escudriñado una ínfima porción del universo para haber hallado fehacientemente vida en él. Por todo ello, hay que tomar una actitud optimista y suponer que, en las próximas décadas, se detectarán marcadores de vida en una muestra de lodo bacteriano en las dos lunas de Marte, Phobos y Deimos, por ejemplo. O, quizá, sea posible que, en breve, la humanidad reciba un mensaje personal y de índole fraternal, emitido a miles de años luz del Sistema Solar por una forma de vida inteligente alienígena con capacidad plena de antropomorfizarse y contemporizar adecuadamente con los terrícolas.

De hecho, que sucedería si nos planteásemos la cuestión desde el otro lado, creyendo en la posibilidad de la teoría de la panspermia, aquella que dice que la vida terrícola podría haber llegado desde el espacio exterior a través de cometas cargados de molécula orgánicas, e incluso organismos completos que alumbraron todo lo vivo que conocemos hoy. O bien, plantear la posibilidad de que la humanidad y el planeta Tierra fuesen observados como minúsculos puntos de luz en un firmamento oscuro por civilizaciones alienígenas más avanzadas que la nuestra, con un afán desmedido por descubrir nuevas y singulares formas de vida y de cultura como la nuestra. ¿Qué ocurriría, en ese caso, en el supuesto de una abducción alienígena de índole marcadamente artística? ¿Qué obras seleccionarían o tratarían de llevarse consigo a su planeta de origen los visitantes del espacio exterior en un intento de conocer de primera mano el arte actual terrícola? Sin duda, sustraerían cada una de las obras que conforman la exposición Alien Corpus Paradox en la próxima cita de Villasonora, el próximo día 30 de junio, un compendio colectivo de piezas audiovisuales, de fragmentos e imágenes que nos hablan y exploran la perversa connivencia entre violencia y arte, (“Art Kill” de Kribi Heral); las formas caleidoscópicas a cargo de la artista 218; la experimentación del “Glitch Art”, como búsqueda incesante de la creación del error con matices post-digitales, a cargo del enigmático artista Vanitas404; la insondabilidad del fuera de campo representacional, (“Photo Outside“, de Ines Villeparisis); la angustia vital, el vacío metafísico y las disquisiciones filosóficas de nuestra definitiva disolución en el engranaje cósmico (“Ves un reflejo”, de Ana Wika); también habrá lugar para haces de luces que se transforman y tratan de comunicarse, de acercarse a lo terrestre en un ambiente fronterizo, en una carretera “lynchiana” como viaje a lo desconocido (Diligencia UFO, de Dori & Grey).Precisamente, la pieza de videoarte homónima que da título a esta exposición colectiva -dirigida por Paco Esteve y protagonizada por Sandra Braceli y D. Roxas– trata de contactos alienígenas, de la desintegración de la identidad, del temor a la disociación de nuestro ego en dimensiones espaciotemporales, en la amenaza que supone para nuestro espíritu, fuerzas, o entes agazapados, a miles de años luz, que nos vigilan escrutadoramente desde el espacio exterior.