LIL GAIDA

 

Hay almas que parecen destinadas a procurarnos placer y alegría. Hay otras que fundamentan su función en la vida en dar fijeza, brillo y esplendor a la música. Lil Gaida es las dos cosas y siempre a la vez. Esta joven vallisoletana, felizmente mediterraneizada, de alma rubia y soleada, desde que era niña no concibe ni un solo día de su vida sin música. Apoya sus desvelos por la electrónica de baile en sus estudios de piano y de técnico de sonido y así presenta un sonido fino y versátil pero intenso y contundente, y siempre con raíz house. Se mueve con elegancia natural entre el deep, el techno y el house; entre lo sensible, lo enérgico y lo alegre; de Chicago a Berlín pasando por Detroit; de lo retro al frescor de la emergencia.

Tanto sus sesiones, como sus producciones –que ha publicado en sellos oriundos y foráneos como Pild Records, May Recordings o WTF Music- detentan un carácter libre y ecléctico, colorido y emocional. Como DJ sus sets destilan buen y sofisticado y cosmopolita gusto en la selección sonora y una técnica limpia y bien alicatada, y todo ello en constante evolución. En cada sesión Lil Gaida nos invita a acompañarla en un periplo inédito, efervescente y luminoso que se adentra en espacios en los que el house contemporáneo se muestra de muy diferentes formas y versiones. Unas veces más technificado, otras más deepero o electrónico, pero siempre como un crisol musical en busca de mover y conmover al que escucha y baila.

En estos momentos, y tras ir alicatando una realidad expansiva y apasionante tanto en las lides del diyeismo como en la producción, que le ha llevado ya a actuar en importantes clubs y festivales nacionales, Lil Gaida se encuentra en un estado de gracia sonora apreciable en cada disco que pincha y en cada tema que idea y crea. Sabe que para ganarse el respeto del público y la escena clubbbing hay que trabajar duro y en ello está dándolo todo. Y es así como su emergencia, poco a poco, se va convirtiendo en maestría. Sin prisa pero sin pausa. Sí, el gran futuro de Lil Gaida ya es una realidad.